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El
trabajo de José Miguel Puga como artesano se remonta a los años 70,
década en la que trabajó en distintos talleres, primero como ebanista en
uno de carpintería y más tarde en otro como grabador de latón. En 1980
abrió su primer taller propio, comenzando una etapa de experimentación
con diferentes materiales acrílicos, esmaltes, maderas, cerámica y todo
tipo de objetos reciclados. Por fin, a principios de los 90, José Miguel
se unió en Asturias a un grupo de artesanos locales para aprender y
desarrollar el oficio de orfebre con un espíritu esencialmente
autodidacta.
No sería hasta 1999 cuando
decidiría instalarse en la
Alpujarra, montando en Órgiva
su nuevo -y con vocación de que sea el definitivo- taller propio, donde
se ha especializado con diseños propios en artesanía de la plata. En el
currículum de Puga figuran numerosas participaciones en importantes
ferias sectoriales, como Adava (Ávila) o Foacal (Valladolid), o en otras como las de Oviedo,
Burgos, San Sebastián, Segovia, Talavera o Gijón. Aunque sus piezas
estaban en principio concebidas para la venta en boutiques y tiendas de
decoración, este joven orfebre se encarga personalmente en la actualidad
de la distribución de sus obras en su propia tienda-taller
"Puga".
Valiéndose de materias primas
como la plata de ley, las piedras semipreciosas, maderas, resinas y
esmaltes, José Miguel Puga diseña y realiza de forma artesanal sortijas,
pendientes, medallones, agujas, gemelos y otro tipo de productos de
bisutería y decoración. Sus trabajos se convierten así en obras de arte
en miniatura, plagadas de colores intensos y formas angulosas.
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